La colección Leonardo se propone ofrecer a todos una importante ocasión que no hay que desaprovechar: la de progresar en el dibujo y la pintura, adueñándose gradualmente de uno de los medios de expresión más fascinantes.
Todos tenemos la posibilidad de llegar a resultados por lo menos satisfactorio en este campo, mientras que por lo general son pocos los que tienen la oportunidad de dedicarse a él.
Es una opinión difundida la de que para pintar se requieran dotes innatas y excepcionales, pues enseguida se piensa en el gran Artista, el Genio de la pintura.
Pensemos, sin embargo, en la gran naturalidad con la que los niños dibujan y pintan, haciéndolo incluso antes de haber aprendido a leer y escribir.
Lo que queremos decir es que el deseo y la posibilidad de definir y hacer partícipes a los demás de las propias experiencias visivas existen en todos nosotros, y que forma parte de un instinto presente y activo desde los tiempos más remotos.
En realidad, el dibujo y la pintura precedieron con mucho a la invención de la escritura alfabética, que deriva de la evolución de sistemas pictográficos e ideográficos que se remontan a poco menos de 6000 años atrás: nos lo demuestran las obras, mucho más antiguas, el hombre de las cavernas esparcidas en diversos lugares de Europa y el África mediterránea.
El dibujo, como decía Ingres, comprende los tres cuartos y medios de la pintura; y parafraseando a Apelle (quien aconsejaba trazar al menos una línea al día), añadimos: «La línea es el dibujo, es más, lo es todo».
Dibujar significa, pues trazar líneas, o sea, abandonarse a una abstracción; en realidad, las líneas no existen en la naturaleza, somos nosotros quienes imaginamos verlas como límite de las formas o separación de dos superficies. Esto, el pintor lo sabe tan bien que cuando hace un cuadro lo dibuja, claro, pero en general después hace que desaparezcan todas las líneas mediante los colores y el claroscuro.
Pero el dibujo también puede practicarse como único objetivo; en este caso las líneas no solo permanecen, sino que adquieren la dignidad de elemento caracterizador. Sea como sea, la puerta de acceso al arte es y será siempre el dibujo.
Aprender a dibujar será, por lo tanto, el empeño primario al que dedicaremos todos nuestros esfuerzos.
En las páginas siguientes se desarrollan de modo orgánico y completo, aunque rápido, los elementos teórico-prácticos que definen el dibujo como actividad específica.
Formato 24,4×34,4 cm
Papel portada estucado brillante (laminado brillante) 265 gramos
Páginas internas papel estucado mate 130 gramos
Idioma: Castellano
Páginas: 36














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